¿Cómo elegir la mejor tarifa de luz para mi empresa? 

Compartir en
Facebook
Twitter
LinkedIn
Categoría
Tiempo de lectura
12 minutos

Elegir la mejor tarifa de luz para tu empresa no depende solo del precio del kWh. También conviene revisar la potencia contratada, los horarios de consumo, la tarifa de acceso, las permanencias y los servicios incluidos.

En esta guía te explicamos qué opciones existen y cómo comparar tarifas para pagar solo por lo que tu negocio necesita. Además,i tienes un local pequeño o una pyme, puedes ampliar información en nuestra guía sobre una tarifa de luz para local comercial, pyme o negocio.

Qué son las tarifas de luz para empresas

Cuando hablamos de tarifas de luz para empresas nos referimos al conjunto de condiciones económicas que regulan el suministro eléctrico de un negocio. Esto incluye, por un lado, la tarifa de acceso (el peaje regulado por la CNMC que pagas por usar la red de transporte y distribución) y, por otro, el contrato que firmas con tu comercializadora para que te venda la energía. 

Las dos partes se suman en cada factura de la luz y, juntas, marcan lo que termina pagando tu empresa cada mes.

Diferencias entre una tarifa de luz para hogar y una tarifa para empresa

La principal diferencia tiene que ver con la potencia y con la complejidad del consumo. En un hogar, lo normal es contratar una tarifa 2.0TD con 2 periodos de potencia y 3 de energía. 

En una empresa, en cambio, los consumos suelen ser mayores y muy distintos según el sector: una panadería que arranca a las 5 de la mañana no se parece en nada a una oficina que solo tira de la luz de lunes a viernes. 

Por eso las tarifas para empresas pueden tener hasta 6 periodos diferentes de potencia y energía, lo que permite ajustar el contrato al perfil real del negocio.

Qué partes de la factura importan más en una empresa

En la factura eléctrica de un negocio hay dos grandes términos que se llevan casi todo el peso: el término de potencia (lo que pagas fijo por tener una capacidad eléctrica disponible, medido en kW) y el término de energía (lo que pagas por cada kWh de luz que realmente consumes). 

A esto se suman los peajes y cargos regulados, los impuestos (Impuesto Especial sobre la Electricidad e IVA), el alquiler del equipo de medida y, en ocasiones, los excesos de potencia o la energía reactiva. Por eso, saber dónde se va el dinero es el primer paso para reducir la factura.

Tipos de tarifas de luz para empresas según la potencia contratada

La estructura actual viene fijada por la Circular 3/2020 de la CNMC, que entró en vigor el 1 de junio de 2021 y simplificó el mapa de tarifas eléctricas para empresas. A partir de ahí, la tarifa de acceso depende de dos factores: la tensión a la que está conectado tu suministro y la potencia que necesitas contratar.

Tarifa 2.0TD: pequeños negocios con hasta 15 kW

La tarifa 2.0TD se aplica a los suministros conectados en baja tensión (tensiones iguales o inferiores a 1 kV) con una potencia contratada de hasta 15 kW. 

Es la tarifa típica de oficinas pequeñas, despachos, comercios de barrio, peluquerías, panaderías o autónomos que trabajan desde casa. Tiene 3 periodos en el término de energía (punta, llano y valle) y 2 periodos en el término de potencia (punta y valle), lo que permite contratar potencias distintas para el día y la noche.

Tarifa 3.0TD: empresas con más de 15 kW

Si tu negocio supera los 15 kW de potencia contratada en alguno de los seis periodos y sigue conectado en baja tensión, la tarifa que te corresponde es la 3.0TD. 

Esta tarifa tiene 6 términos de potencia y 6 términos de energía, así que el ajuste fino es mucho mayor, siendo habitual en restaurantes con cocinas potentes, talleres, supermercados, gimnasios o pequeñas naves industriales.

Tarifas 6.XTD: grandes empresas e industria

Las tarifas 6.XTD se aplican a los suministros conectados en alta tensión, es decir, por encima de 1 kV. Dentro de esta familia están la 6.1TD (entre 1 kV y 30 kV), la 6.2TD (entre 30 kV y 72,5 kV), la 6.3TD (entre 72,5 kV y 145 kV) y la 6.4TD (igual o superior a 145 kV). 

Son las tarifas típicas de fábricas, polígonos industriales o grandes consumidores con su propio centro de transformación. Esta tarifa también cuenta con 6 periodos de potencia y 6 de energía.

Tipos de precios en las tarifas eléctricas para empresas

Una vez tienes claro qué tarifa de acceso te corresponde, llega el momento de decidir qué tipo de precio quieres pactar con tu comercializadora dentro del mercado libre. Aquí es donde realmente puedes ahorrar… o pagar de más si eliges mal.

Tarifa fija: estabilidad y previsibilidad

Una tarifa fija te garantiza un precio cerrado del kWh las 24 horas del día. Es la opción más cómoda para empresas que necesitan presupuestar con precisión, ya que sabes lo que vas a pagar pase lo que pase en el mercado mayorista. 

La pega es que si los precios bajan en el mercado, tú seguirás pagando lo mismo hasta que termine tu contrato.

Tarifa con discriminación horaria: ahorro si puedes mover consumos

La discriminación horaria aprovecha que el precio del kWh cambia según el momento del día (punta, llano y valle). 

Si tu negocio puede concentrar su actividad en horas valle (noches y fines de semana) o llano, puedes reducir bastante la factura con este tipo de tarifa. Es una buena idea, por ejemplo, para hostelería con mucho consumo nocturno, lavanderías industriales, discotecas o negocios con cámaras frigoríficas que pueden programar ciclos.

Tarifa indexada: oportunidad y riesgo según el mercado

En una tarifa indexada de luz, el precio que pagas por cada kWh se ajusta directamente al mercado mayorista hora a hora. 

Cuando los precios bajan, ahorras sin tener que esperar a renegociar el contrato; cuando suben, lo notas en la siguiente factura. Es una opción interesante para empresas con flexibilidad para mover consumos, pero requiere monitorizar la factura mes a mes para no llevarse sorpresas.

Tarifa plana para empresas: cuándo puede tener sentido

Las tarifas planas de luz consisten en pagar siempre la misma cuota mensual, independientemente de lo que consumas dentro de un margen. 

La estabilidad es total, pero el precio suele incluir un colchón de seguridad de la comercializadora, así que tienden a salir más caras a igualdad de consumo. Pueden funcionar bien si valoras mucho la previsibilidad y tu consumo es muy estable.

Cómo elegir la mejor tarifa de luz para una empresa

No hay una tarifa universalmente mejor: hay una tarifa mejor para tu empresa. Para acertar, conviene seguir un orden lógico que empiece siempre por entender cómo consumes.

Analiza tus horarios reales de consumo

Lo primero es saber cuándo se enciende y se apaga la luz en tu negocio. ¿Trabajas solo de lunes a viernes? ¿Tienes mucho consumo nocturno? ¿Las máquinas pesadas funcionan a primera hora? +

Cuanto mejor conozcas tu curva de consumo, más fácil será elegir entre una tarifa fija, indexada o con discriminación horaria.

Revisa la potencia contratada en cada periodo

Tener más potencia contratada de la que realmente necesitas es uno de los errores que más caro se paga, porque el término de potencia es un coste fijo que aparece todos los meses tengas o no actividad. 

Por eso conviene revisar cuál ha sido tu potencia máxima demandada en cada periodo durante el último año y ajustar el contrato a esos valores reales.

Compara precio de energía y término de potencia

A la hora de comparar ofertas, no te quedes solo con el precio del kWh. Mira también el precio del kW contratado en cada periodo, porque dos tarifas con el mismo precio de energía pueden tener facturas finales muy distintas si el término de potencia varía. 

Es la suma de los dos lo que determina lo que paga tu empresa.

Comprueba permanencias, penalizaciones y servicios añadidos

Muchos contratos para empresas incluyen permanencias largas, penalizaciones por baja anticipada o servicios añadidos como mantenimiento eléctrico, asistencia técnica o seguros. 

Léelos con calma: pueden parecer económicos al principio, pero acabar pesando bastante en el coste anual. Si no los necesitas, descártalos.

Ten en cuenta si tienes varios suministros

Si gestionas más de un punto de suministro (por ejemplo, varios locales o una cadena de tiendas), el análisis se vuelve más complejo. 

Puede tener sentido contratar tarifas distintas para cada local en función de su perfil de consumo, o agrupar contratos para negociar mejores condiciones.

Errores a evitar al contratar una tarifa de luz para empresas

Fijarse solo en el precio del kWh

Es la trampa más habitual, pues una oferta con un kWh muy barato puede esconder un término de potencia caro, comisiones extra o un descuento que solo dura los primeros meses. Lo que importa es el precio total de la factura, no una sola línea.

No revisar la potencia contratada

Muchos negocios arrastran durante años una potencia que les pusieron al inicio y que ya no se ajusta a su actividad real. 

Si has cambiado equipos, has reducido turnos o has automatizado procesos, lo más probable es que estés pagando por una potencia que no usas.

Aceptar descuentos temporales sin mirar el precio final

Las ofertas con grandes descuentos los primeros meses son muy atractivas sobre el papel, pero en empresas hay que mirar siempre el precio una vez termina la promoción. 

Es habitual encontrar ofertas con un 10%, 20% o incluso 30% de descuento durante los primeros 3, 6 o 12 meses, y luego un precio “normalizado” bastante más alto que el de la competencia. 

Si tu contrato dura dos o tres años, vas a estar pagando ese precio normalizado la mayor parte del tiempo, así que es ahí donde se decide si la oferta es buena o no. 

Contratar servicios de mantenimiento innecesarios

Muchos contratos para empresas incluyen, por defecto, servicios de mantenimiento eléctrico, asistencia 24 horas, asesoría energética o seguros para electrodomésticos y equipos. 

A primera vista parecen un extra gratis, pero casi siempre llevan asociada una cuota mensual que se va sumando mes tras mes y que, al cabo del año, puede suponer un coste nada despreciable. 

Antes de aceptarlos, conviene revisar si tu empresa ya tiene cubiertas esas necesidades por otra vía: un electricista de confianza, un seguro de comercio o de pyme que incluya asistencia eléctrica, un contrato de mantenimiento con la administración de fincas (en el caso de zonas comunes) o una garantía vigente sobre los equipos. 

Si es así, lo más probable es que estés pagando dos veces por lo mismo. 

No comparar el consumo real con la tarifa contratada

Una tarifa que era ideal hace dos años puede haber dejado de serlo, y eso pasa más a menudo de lo que parece. Si has cambiado equipos, has añadido o quitado turnos, has digitalizado procesos, has incorporado autoconsumo o has reducido superficie, tu curva de consumo ya no es la misma, y tu contrato debería reflejarlo. 

Por eso, comparar el consumo real frente a tarifa contratada al menos una vez al año es una buena costumbre y, si tienes una 3.0TD o una 6.XTD, casi una obligación. 

Hay tres revisiones básicas que puedes hacer con tus propias facturas: comparar la potencia máxima demandada en cada periodo con la potencia contratada, para ver si vas sobrado o demasiado justo y arriesgas penalizaciones por exceso; revisar cómo se reparte tu consumo entre periodos punta, llano y valle, para saber si la discriminación horaria que tienes contratada realmente te conviene; y mirar la evolución del consumo total mes a mes.

No revisar las facturas cada pocos meses

Errores en la lectura del contador, cambios de precio sin avisar, cargos por servicios que no recuerdas haber contratado o subidas en el término de potencia ocurren más de lo que parece. 

Si solo miras la factura cuando llega un recibo especialmente alto, lo más probable es que lleves meses pagando de más sin haberte enterado. 

Revisar las facturas cada dos o tres meses, prestando atención al precio del kWh, al término de potencia y a posibles conceptos nuevos, te permite detectar desviaciones a tiempo y reclamar antes de que el problema se acumule en varios recibos. 

Tarifas de luz para empresas según tipo de negocio

Oficinas

Las oficinas suelen tener un consumo muy concentrado de lunes a viernes entre las 8 y las 19 horas, con poco gasto en valle y prácticamente nada los fines de semana. 

El grueso del recibo se lo llevan tres cosas: la climatización (aire acondicionado en verano, bomba de calor o radiadores eléctricos en invierno), los equipos informáticos siempre encendidos (ordenadores, servidores locales, impresoras en stand by) y la iluminación

Imagina una oficina de 10 personas en un primero interior con ventilación mecánica: el aire acondicionado puede suponer fácilmente la mitad del consumo en julio y agosto. En este perfil, una tarifa fija o con discriminación horaria bien dimensionada suele encajar bien, siempre que la potencia esté ajustada al uso real. Muy probablemente en este tipo de negocios, una tarifa 3.0TD sea la más óptima.

Restaurantes y bares

Cocinas, cámaras frigoríficas, hornos, vitrinas refrigeradas, cafeteras industriales y aire acondicionado hacen que los restaurantes y bares tengan consumos altos y picos muy marcados en los servicios de comida y cena. 

Piensa en una cafetería de barrio que enciende cafetera, plancha y vitrina a las 7 de la mañana: en cuestión de minutos puede estar tirando de 8 o 9 kW solo en el desayuno. Si a eso le sumas el horno y la freidora durante el menú, los picos de mediodía pueden empujar la potencia muy cerca del límite. 

Por eso la tarifa 2.0TD se queda corta en muchos casos y la 3.0TD permite afinar mucho más, sobre todo si tu actividad se prolonga hasta tarde y te interesa contratar más potencia en periodos punta y rebajarla por la noche. 

Otro punto clave en hostelería es revisar si la cámara frigorífica está bien aislada y con termostato, porque un mal funcionamiento puede disparar el consumo en valle sin que te des cuenta. 

Comercios y tiendas

En tiendas, el consumo lo marcan tres frentes: la iluminación (que en moda y joyería puede ser muy intensa para destacar producto), la climatización (que en locales con escaparates grandes se vuelve crítica) y los equipos de pago, alarma y videovigilancia, que están conectados las 24 horas. 

Suelen tener perfiles bastante estables y fáciles de prever, lo que facilita comparar tarifas. Por ejemplo, una tienda de ropa de 80 metros cuadrados que abre de 10 a 21 horas y cierra los domingos puede ahorrar bastante con una discriminación horaria, porque todos los domingos cuentan como periodo valle y el consumo de alarmas, neveras o equipos en stand by se factura a precio bajo. 

Si tu local también cierra los lunes o cierra al mediodía, ese efecto se nota aún más en la factura. Sobre si una 2.0TD o 3.0TD, dependerá del tamaño de la tienda y de su potencia contratada.

Talleres y naves

Los talleres y naves industriales son los grandes consumidores entre las pymes. Aquí casi siempre hablamos de la tarifa 3.0TD y de la 6.1TD si la actividad es intensa o hay maquinaria pesada. 

Compresores, soldadoras, cabinas de pintura, tornos, prensas, puentes grúa o sistemas de extracción de humos suelen mover la aguja muy rápido en cuanto entran en marcha varios a la vez. 

La clave está en revisar la potencia contratada en cada uno de los seis periodos: es habitual que un taller mecánico tenga muy poco consumo en P6 (madrugada de fines de semana) y muchísimo en P1 (mañanas de invierno), y aun así pague el mismo término de potencia en ambos. 

Ajustar bien esos seis valores es la diferencia entre una factura razonable y unas penalizaciones por exceso de potencia que pueden aparecer mes tras mes sin que sepas muy bien por qué. 

Comunidades, garajes y zonas comunes

Las comunidades de propietarios, garajes y zonas comunes tienen consumos relativamente bajos pero muy continuos. La luz de portales y escaleras, los ascensores, las bombas de agua, las puertas automáticas del garaje y, cada vez más, los puntos de recarga de coches eléctricos forman la base del gasto. 

Una comunidad de 30 vecinos con dos ascensores y garaje suele moverse en una tarifa 2.0TD con potencias entre 6 y 10 kW, mientras que comunidades con piscina climatizada, bombas de presión grandes o varios cargadores ya pueden estar en 3.0TD. 

Aquí los ahorros suelen venir por dos vías muy concretas: ajustar la potencia contratada (muchas comunidades arrastran potencias antiguas que no necesitan) y eliminar servicios añadidos contratados a través de la administración que ya no aportan nada

Sin obras, sin tocar la instalación y sin reuniones largas, solo revisando el contrato. 

Empresas con placas solares

Si tu empresa tiene autoconsumo, además de elegir bien la tarifa de comercialización tendrás que valorar la compensación de excedentes. 

La idea es sencilla: durante las horas en las que las placas producen más de lo que consumes, esa energía sobrante se vierte a la red, y la comercializadora te la descuenta de la factura a un precio pactado. 

Aquí cobra sentido buscar la mejor tarifa de luz con excedentes, porque no todas las comercializadoras pagan lo mismo por los kWh que viertes a la red, y la diferencia puede ser de varios céntimos por kWh. 

Un caso típico: una nave logística con placas en cubierta que produce mucho a mediodía, justo cuando la actividad interior es menor (oficinas con menos gente, almacén funcionando a régimen bajo). 

 Si su tarifa compensa bien esos excedentes, la factura puede reducirse de forma significativa; si compensa mal, gran parte de esa producción se pierde a efectos económicos. 

Cómo ayuda Camby a empresas a pagar menos luz

En Camby hemos diseñado un servicio pensado para que tu empresa deje de perder tiempo (y dinero) comparando tarifas. Solo tienes que subir tu factura y acceder a una web personalizada desde la que controlar todos tus suministros: cada punto, su consumo, su tarifa y el ahorro disponible. 

A partir de ahí, monitorizamos el mercado de forma continua y, cuando aparece una opción mejor, gestionamos el cambio por ti, sin llamadas, sin comisiones para tu empresa y sin permanencias. 

Todo esto es lo que ofrecemos en Camby para empresas, un servicio diseñado para negocios con uno o varios suministros que quieren tener el ahorro bajo control sin dedicarle tiempo. 

Preguntas frecuentes sobre tarifas de luz para empresas

¿Cuál es la mejor tarifa de luz para una empresa?

No existe una tarifa que sea la mejor para todos los negocios. La opción ideal depende de tu potencia, tus horarios de consumo, tu tolerancia al riesgo de mercado y de si tienes uno o varios suministros. Lo correcto es analizar tu factura real y comparar varias ofertas con esos datos en la mano.

¿Qué tarifa necesita una empresa con más de 15 kW?

Si tu suministro está en baja tensión y necesitas más de 15 kW en alguno de los seis periodos, te corresponde la tarifa de acceso 3.0TD. 
Si estás conectado en alta tensión (más de 1 kV), tendrás alguna de las tarifas 6.XTD (6.1TD, 6.2TD, 6.3TD o 6.4TD según el nivel de tensión).

¿Qué diferencia hay entre 2.0TD y 3.0TD?

La 2.0TD es para suministros en baja tensión con potencia contratada igual o inferior a 15 kW, con 3 periodos de energía y 2 de potencia. 
La 3.0TD también es de baja tensión, pero se aplica cuando la potencia supera los 15 kW en algún periodo, y trabaja con 6 periodos tanto en potencia como en energía.

¿Una empresa puede contratar una tarifa indexada?

Sí. Cualquier empresa puede contratar una tarifa indexada en el mercado libre, sea cual sea su tarifa de acceso. 
La pregunta correcta no es si puedes, sino si te conviene, porque en una indexada asumes la volatilidad del mercado mayorista a cambio de poder beneficiarte de bajadas de precios.

¿Es mejor tarifa fija o con discriminación horaria para empresas?

Depende de cómo consumas. Si tu actividad es estable y necesitas previsibilidad, una tarifa fija te dará tranquilidad. 
Si puedes mover parte del consumo a horas valle o llano, la discriminación horaria suele ofrecer un ahorro mayor a final de año.
¿Cómo sé si mi empresa tiene demasiada potencia contratada?
La pista más clara está en tus facturas y en los datos de tu distribuidora. Si tu potencia máxima demandada en los últimos meses queda muy por debajo de la potencia contratada, probablemente estés pagando de más. 
En instalaciones grandes, además, el maxímetro registra esa demanda y permite ajustar con precisión.

¿Puedo cambiar la tarifa de luz de mi empresa sin cortes?

Sí. El cambio de comercializadora se gestiona entre la nueva compañía y la distribuidora, sin que haya cortes en el suministro ni intervención técnica en tu instalación. 
La actividad de tu empresa no se interrumpe en ningún momento.

¿Qué necesita Camby para analizar la factura de luz de una empresa?

Solo necesitamos que subas tu última factura. Con esos datos analizamos tu tarifa actual, tu potencia, tu consumo y los precios que estás pagando, y te mostramos qué ahorro hay disponible antes de hacer ningún cambio. Tú decides si quieres seguir adelante o no.

Detalles
Categoría
Tiempo de lectura
12 minutos
Autor

Artículos relacionados

Sea cual sea tu necesidad, Camby está diseñado para hacerte la vida más fácil.

Descarga la app y súmate al ahorro automático. Empieza a disfrutar de un servicio energético más transparente, más humano; siempre de tu mano.